Hoy comenzamos una nueva etapa, pero con un mismo propósito: reimpulsar vidas cuando más se necesitan.
Después de años acompañando a familias con niños que atraviesan momentos difíciles, damos un paso importante para que nuestro nombre refleje mejor lo que hacemos cada día.
Por eso, Fundación Tengo Hogar pasa a llamarse Fundación Reimpulsa Vidas.
Este cambio nace de una reflexión sencilla: nuestro trabajo va mucho más allá de ayudar a cubrir una necesidad puntual. Cada día acompañamos a familias que atraviesan momentos muy complejos para que puedan recuperar estabilidad, oportunidades y futuro.
Cuando una familia necesita volver a empezar
Cuando una familia entra en una situación de vulnerabilidad, muchas veces no solo se pierde estabilidad económica. También aparecen la incertidumbre, el miedo y la sensación de no saber cómo salir adelante.
En esos momentos, lo que realmente marca la diferencia es contar con apoyo, acompañamiento y oportunidades para volver a ponerse en marcha.
Eso es lo que buscamos desde la fundación: reimpulsar vidas cuando más se necesitan.
Un acompañamiento para recuperar la autonomía
En Fundación Reimpulsa Vidas trabajamos con familias con niños que atraviesan momentos difíciles, ayudándoles a recuperar su autonomía y estabilidad.
Porque lo que ocurre cada día en la fundación puede resumirse en una idea sencilla:
Reimpulsar vidas cuando más se necesitan.